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    Cómo tratar la gastroenteritis en verano

    Cómo tratar la gastroenteritis en verano

    Que la gastroenteritis no frene tu verano

     

    Cada época del año tiene sus propias particularidades y enfermedades asociadas. En verano, con el aumento de la temperatura y el cambio que se produce en nuestras rutinas diarias (actividades al aire libre, vacaciones, piscinas, viajes con los niños, cambios en la dieta…), aumenta el riesgo de sufrir una gastroenteritis.

    Cómo tratar gastroenteritis

     

    El calor facilita que algunos microorganismos (gérmenes, virus, bacterias, etc) se desarrollen con más facilidad en nuestros alimentos y los contaminen. Por ello, es muy frecuente que la gastroenteritis esté producida por falta de higiene a la hora de lavar los alimentos, manipularlos, cocinarlos (no respetar los tiempos de cocción o dejar los alimentos semi-crudos) y conservarlos (conservar las comidas a altas temperaturas, por ejemplo); también se debe a falta en nuestra propia higiene personal, al no lavarnos las manos a la hora de cocinar e incluso de comer.

    Es un hecho que aumenta en verano, ya que pasamos más tiempo fuera de casa y, al comer fuera, cuesta controlar el estado de los alimentos. Existe además una gastroenteritis propia de los viajes, denominada diarrea del viajero, y no olvidemos que en verano viajamos más.

    ¿Qué entendemos por gastroenteritis?

    La gastroenteritis cursa con la inflamación de las paredes del tubo digestivo. Esto produce síntomas típicos de diarrea, vómito, dolor abdominal e incluso fiebre.

    ¿Cómo podemos evitar la gastroenteritis?

    Existen por lo tanto muchas formas de reducir el riesgo de la diarrea estival como:

    * Higiene personal: Las manos son el principal punto de contacto entre el alimento y el ser humano, por ello un buen lavado o la utilización de un gel antiséptico de manos es la forma más efectiva de prevención.

    * Higiene de los alimentos: Se refiere a la limpieza de estos en todas las etapas por las cuales pasa antes de llegar al consumidor, es decir, al comprar, preparar, almacenar y consumir los alimentos.

    ¿Cómo tratar la gastroenteritis?

    Su duración es entre 3-7 días e implica que los alimentos que se consuman no se toleren correctamente. Por ese motivo es fundamental seguir unas correctas pautas de alimentación e hidratación durante la enfermedad para evitar deficiencias nutricionales.

    – Evitar la deshidratación.

    Es conveniente rehidratarse, en pequeños volúmenes pero muy frecuentemente. Una alternativa más adecuada que los remedios caseros es Hidrasal®, ya que aporta cantidades superiores de sodio, cloro y potasio, así como la glucosa adecuada para favorecer su absorción. Hidrasal® está diseñado en cómodos comprimidos efervescentes de agradable sabor a naranja, permitiendo preparar y usar Hidrasal® en el momento necesario y la cantidad que vayas a tomar. Así evitamos tener una gran cantidad de suero preparada, donde es más fácil que se produzca descomposición y contaminación por bacterias.

     

    HidrasalHidrasal® es la mejor manera de aportar los líquidos y minerales que necesita el cuerpo para reestablecerse de gastroenteritis, diarreas, vómitos y sudoración excesiva.

    – Dieta astringente.

    Lo recomendable es ingerir alimentos 1-2 veces al día, siendo siempre comidas suaves (arroz hervido, crema de arroz, pollo o carne a la plancha, pescado blanco cocido o plancha, manzana asada, yogurt natural).

    Evitar frutas y verduras crudas, la leche y los dulces y bebidas excitantes y azucaradas (refrescos, café, bollería, grasas).

    – Restaurar la flora intestinal.

    Durante los procesos de gastroenteritis, la flora intestinal se ve alterada y es importante regenerarla y devolverle su equilibrio natural. Los probióticos son microrganismos vivos que administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a las personas que lo toman.

    VitaPLUS Boulardii sticks

    VitaPLUS® Boulardii, gracias a la asociación optima de probióticos y prebióticos, contribuye a restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal.

    Combina por un lado dos tipos de microorganismos, la levadura probiótica denominada Saccharomyces boulardii CNCM I -1079 y las bacterias lácticas Lactobacillus rhamnosus  R0011 y Lactobacillus helveticus  R0052,  y por otro los beneficios propios de los Fructooligosacáridos (FOS-Actilight®), con las cadenas más cortas de FOS disponibles.

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