• 27 MAY 13
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    La Flora Bacteriana Humana: Una compañía beneficiosa

    La Flora Bacteriana Humana: Una compañía beneficiosa

    La importancia de la flora bacteriana cada vez es más conocida

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    Cada vez sorprende menos entre nosotros de la importancia y los beneficios que tiene para el organismo una flora bacteriana estable y bien desarrollada.

    Debido a la enorme superficie de piel y mucosa de nuestro cuerpo, existen una gran variedad de bacterias, adaptadas a las diferentes condiciones de cada zona, es lo que se denomina flora bacteriana. Las bacterias conviven con nosotros en simbiosis, es decir, tanto nosotros como las bacterias salimos beneficiados. La flora bacteriana obtiene un lugar donde poder alimentarse y desarrollarse y nosotros obtenemos de ellas una protección frente a infecciones bacterianas y por hongos, una mejor absorción y digestión de determinados alimentos y una estimulación constante de nuestro sistema inmune.

    Casi todo nuestro cuerpo está colonizado por bacterias, algunas de las zonas con más flora bacteriana son la boca, el aparato digestivo y fundamentalmente intestino delgado y grueso, la vagina, el aparato respiratorio, la piel, la conjuntiva y la uretra anterior, ya que el resto es estéril.

    Es necesario asumir que convivimos con bacterias en nuestro organismo, y suponen alrededor del 1% de nuestro peso corporal. Llevan conviviendo con nosotros desde hace millones de años, y la gran mayoría se “heredan de madres a hijos”. Es importante proteger a nuestra flora bacteriana, intentando utilizar la menor cantidad de agentes dañinos que puedan afectarlas, como por ejemplo: abuso de antibióticos, determinados productos de limpieza convencionales que se usan en casa, una alimentación pobre en fibra, excesiva limpieza con productos que arrastran toda la flora de nuestra piel y mucosas… Todo esta alteración de la flora normal puede provocar aftas bucales, infección por hongos y bacterias patógenas, dermatitis atópica, diarreas, sequedad vaginal…

    Dado que la mayor parte de los factores que dañan a nuestra flora bacteriana son difíciles de evitar, debido a nuestro estilo de vida y alimentación, es necesario usar complementos que mejoren y favorezcan el asentamiento de las bacterias. Estos complementos están compuestos por probióticos (la flora normal de la zona a la que va dirigida) y fibra prebiótica (alimento específico para que las bacterias puedan desarrollarse rápidamente), a estos productos que tienen probióticos y fibra prebiótica se les llama simbióticos, y son los más utilizados para reconstituir la flora normal. Algunos ejemplos son la toma de simbióticos orales (cápsulas o sobres), geles con simbióticos y lavados oculares con simbióticos entre otros.

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