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DIGESTIVO


La deshidratación es la pérdida excesiva de agua y sales minerales. Puede producirse por situación de mucho calor, ejercicio intenso, falta de agua… También ocurre en aquellas enfermedades donde está alterado el balance hidroelectrolítico (diarreas, gastroenteritis, insuficiencia renal…)

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Deshidratación


Los grupos de mayor riesgo son lactantes, niños, ancianos, embarazadas y deportistas. La recomendación general en adultos es beber entre 6 y 8 vasos de agua (entre 1,5 y 2 litros) diarios, según la temperatura o época del año, el ejercicio físico que se esté realizando y la cantidad de líquidos que se pierdan a través del sudor.

Deshidratación


Los síntomas de la deshidratación, además de la sequedad de las mucosas que provoca la sed, pueden ser: náuseas, falta de fuerza o disminución del rendimiento, fatiga mental y física, y el hecho de que, al pellizcar la piel, se quede la marca.

Cuando nos deshidratamos, los riñones disminuyen la cantidad de agua eliminada concentrando más la orina por lo que esta es más oscura.

La deshidratación desaparece rápidamente y gran parte de sus síntomas desaparecen en media o una hora después de beber agua sin limitación, incluso con deshidrataciones de hasta el 10% del peso corporal. En caso de deshidratación y para recobrar el equilibrio electrolítico es necesario tomar soluciones de rehidratación oral, lo cual ayudará a recobrar los líquidos e iones perdidos en sudoración, diarreas, vómitos, etc…

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El tratamiento inicial es casi siempre con medicamentos. No existe una “cura” para la enfermedad de Crohn; sin embargo, la terapia médica con uno o más fármacos proporciona un medio para tratar la enfermedad en su etapa temprana y aliviar los síntomas. Los fármacos que se recetan más comúnmente son corticoesteroides, como prednisona y metilprednisolona y varios agentes antiinflamatorios.

Otros fármacos usados en ocasiones incluyen 6-mercaptopurina y azatioprina, que son inmunodepresores. El metronidazol, un antibiótico con efectos en el sistema inmunitario, suele ser de utilidad para las personas que tienen una enfermedad anal.

En los casos más avanzados o complicados de la enfermedad de Crohn, puede recomendarse la cirugía. La cirugía de emergencia es necesaria a veces cuando se presentan complicaciones con la enfermedad de Crohn, tales como una perforación del intestino, obstrucción (bloqueo) del intestino o hemorragia considerable. Otras señales menos urgentes de la necesidad de cirugía pueden incluir la formación de abscesos, fístulas (comunicaciones anormales del intestino), enfermedad anal grave o persistencia de la enfermedad a pesar del tratamiento adecuado con fármacos.

No todos los pacientes que tienen estas u otras complicaciones necesitan cirugía. La consulta con el gastroenterólogo y el cirujano de colon y recto ayuda a tomar una mejor decisión.

Continuar con los antibióticos: Si la diarrea es leve, no es recomendable cesar el tratamiento ya que los beneficios son superiores al daño originado.

Mantenerse hidratado: tomar de forma continua líquidos o soluciones de rehidratación oral, especialmente desarrolladas para estos procesos. No tomar zumos de frutas, bebidas gaseosas o refrescantes de supermercado que no estén específicamente recomendadas por un farmacéutico o médico.

Uso de probióticos específicamente diseñados para revertir los efectos de los antibióticos. Los probióticos son complementos alimenticios disponibles únicamente en farmacia que contienen las bacterias “buenas” que necesita nuestro intestino para formar la microbiota intestinal.

No usar medicamentos que corten la diarrea, por ejemplo loperamida, ya que se puede empeorar la inflamación intestinal, impidiendo que el intestino se vacíe y salgan las heces y bacterias muertas.

La deshidratación es peligrosa y más aún en ancianos y bebés menores de 1 año. Los signos de la deshidratación son: orina oscura y escasa, bajada brusca de la tensión arterial, taquicardias, cansancio, desorientación, sequedad en la boca…

En ocasiones, el intestino grueso se irrita tanto al perder su capa protectora de bacterias que llega a inflamarse causando diarreas severas sanguinolentas o con mucosidad.