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DIGESTIVO


Es una diarrea que se presenta mientras el paciente se encuentra tomando casi cualquier tipo de antibiótico. La mayoría de las veces, la diarrea dura entre 1 y 7 días.

DIGESTIVO

DIARREA ANTIBIÓTICOS


En general, para la mayoría de las personas  la diarrea es leve, aunque hay tener especial cuidado con los niños. Generalmente no es perjudicial, siempre y cuando la persona no se deshidrate. Es importante asegurarse que toma suficiente líquido o suero de rehidratación.

DIARREA ANTIBIÓTICOS


La diarrea asociada a antibióticos, es una diarrea muy frecuente que aparece mientras el paciente se encuentra tomando determinados antibióticos, ya que dañan directamente la microbiota intestinal protectora y el intestino queda expuesto y desprotegido, perdiendo la gran mayoría de sus funciones, pudiendo aparecer en otras zonas del cuerpo infecciones oportunistas de hongos y bacterias.

La diarrea asociada a antibióticos aparece desde el inicio del tratamiento con antibióticos, y la mayoría de las veces, suele durar hasta 7 días. Pero en tratamientos prologados con antibióticos, con el uso de determinados antibióticos o el paciente ya tenía la microbiota intestinal dañada la diarrea asociada a antibióticos puede llegar a durar varios meses.

El uso de antibióticos por parte de la población infantil es hasta tres veces mayor que la población adulta.

En general, para la mayoría de las personas  la diarrea es leve, aunque hay tener especial cuidado con los niños. Generalmente no es perjudicial, siempre y cuando la persona no se deshidrate. Es importante asegurarse que toma suficiente líquido o suero de rehidratación.

Se ha demostrado, tanto en adultos como en niños, que el uso de probióticos y prebióticos específicos y con estudios clínicos que lo avalen, previenen la aparición de diarreas asociadas a antibióticos y protegen al intestino de los efectos secundarios de determinados antibióticos.

A su vez, el tratamiento con probióticos y prebióticos específicos, protegen al organismo de sufrir los efectos secundarios del daño en la microbiota general del organismo: infecciones urinarias, candidiasis vaginales, vaginosis bacterianas, dermatitis, hongos bucales, etc…

Qué es la microbiota


Importancia de la microbiota intestinal


Nuestro organismo está colonizado caso al completo por bacterias “amigas” que forman la microbiota normal del organismo. De hecho, en términos numéricos, estamos formados por más células bacterianas que por células humanas.

Existen zonas de organismo donde la microbiota desarrolla funciones esenciales para que estemos sanos: son la microbiota intestinal, la microbiota gástrica, la microbiota vaginal, la microbiota urinaria, la microbiota dermatológica, la microbiota bucal, la microbiota pulmonar, la microbiota ocular, etc…

Cada persona dispone de una microbiota ligeramente diferente, dependiendo de si su nacimiento fue vaginal o por cesárea, su genética, su alimentación, toma medicamentos, su estilo de vida, su edad y su ciclo hormonal.

La alteración de la microbiota puede derivar en trastornos de diferente índole como: trastornos digestivos, trastornos neurológicos, trastornos metabólicos, trastornos urinarios, trastornos alérgicos, trastornos cutáneos, trastornos genitales, trastornos reumatológicos, trastornos respiratorios, trastornos cardíacos y trastornos inmunitarios.

La microbiota intestinal que puede representar hasta 1 kg en un adulto de 80 Kg y está formada por gran cantidad de especies diferentes de bacterias, hasta 400 especies.

Esta microbiota intestinal, desarrolla funciones esenciales para nosotros, sin las cuales no podríamos sobrevivir: ayuda a digerir y absorber nutrientes, ayuda a mantener los niveles de glucosa y colesterol normales en sangre, protege y mantiene estable la mucosa del intestino, interviene en la regulación de la producción de algunos neurotransmisores (p. e. serotonina), produce vitamina K para mantener la coagulación de la sangre estable, estimula el sistema inmune y ayuda a proteger al organismo de infecciones, ayuda a disminuir la inflamación intestinal, etc…

Un desequilibrio de la microbiota intestinal puede causar daños intestinales como: diarreas infecciosas, diarreas asociadas a antibióticos, diarreas del viajero, estreñimiento, intolerancias alimentarias, síndrome del intestino irritable (SII), colitis ulcerosa, cólico del lactante, enfermedad de Crohn.

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El tratamiento fundamental de la diarrea aguda es dietético: aumentar la ingesta de líquidos y sales minerales, dieta astringente y apoyar con el uso de un probiótico específico.

En general no es recomendable el uso de antidiarreicos, tipo loperamida.

VitaPLUS® Boulardii reduce la inflamación, la gravedad y la duración de la diarrea aguda en niños y adultos.

VitaPLUS® Boulardii ayuda a prevenir las diarreas asociadas a la toma de antibióticos, diarreas del viajero, gastroenteritis aguda, diarreas bacterianas o virales (producidas por rotavirus en la edad infantil), diarreas de origen inespecífico y prevención de la infección recurrente asociada a Clostridium difficile.

Vitaplus ® Boulardii combina por un lado dos tipos de microorganismos, la levadura probiótica denominada Saccharomyces boulardii CNCM-I-1079 250 mg, y las bacterias lácticas Bifidobacterium lactis LAFTI® B94, Lactobacillus rhamnosus R0011 y Lactobacillus helveticus R0052, y por otro los beneficios propios de los Fructooligosacáridos (FOS-Actilight®) 500 mg.

Esta combinación ayuda a restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal en aquellas situaciones en las que puede haberse visto alterada.

Los Fructooligosacáridos (FOS-Actilight®), son un tipo de fibra soluble con propiedades prebióticas estimulando la microbiota normal y ayudando a mantener el sistema digestivo saludable.

VitaPLUS® Boulardii es compatible con la toma de antibióticos. Puede administrarse a niños a partir de los 3 años de edad.

VitaPLUS® Boulardii  es muy cómodo, la dosis diaria recomendada es de 1-2 sticks al día durante 10 días, justo antes o durante alguna de las comidas. El producto está diseñado para ser ingerido directamente. No es necesario mezclarlo con los alimentos o diluirlo en agua; aunque si se prefiere, puede tomarse diluido o combinado con otros alimentos, como por ejemplo: zumos, batidos, yogures, etc.

VitaPLUS® Boulardii  tiene un agradable sabor a leche.

Hidrasal® es el único complemento alimenticio efervescente destinado al aporte de agua y sales minerales necesarias en caso de deshidratación.

Hidrasal® contiene glucosa, ácido cítrico, bicarbonato sódico, cloruro sódico y cloruro potásico.

Hidrasal® es muy fácil de preparar, usar y llevar. Por cada 10 ml de agua, añadir un comprimido efervescente y esperar a que se haya disuelto. Una vez preparada la solución, se recomienda la ingestión de pequeñas cantidades para favorecer la absorción y el reposo intestinal.

Dosis recomendada:

  • Lactantes y niños con peso menor de 20 kg. Es 10 ml/kg, como mínimo 3 veces al día.
  • Adultos y niños con un peso mayor de 20 kg. Administrar 200-400 ml 3 veces al día.

Continuar con los antibióticos: Si la diarrea es leve, no es recomendable cesar el tratamiento ya que los beneficios son superiores al daño originado.

Mantenerse hidratado: tomar de forma continua líquidos o soluciones de rehidratación oral, especialmente desarrolladas para estos procesos. No tomar zumos de frutas, bebidas gaseosas o refrescantes de supermercado que no estén específicamente recomendadas por un farmacéutico o médico.

Uso de probióticos específicamente diseñados para revertir los efectos de los antibióticos. Los probióticos son complementos alimenticios disponibles únicamente en farmacia que contienen las bacterias “buenas” que necesita nuestro intestino para formar la microbiota intestinal.

No usar medicamentos que corten la diarrea, por ejemplo loperamida, ya que se puede empeorar la inflamación intestinal, impidiendo que el intestino se vacíe y salgan las heces y bacterias muertas.

La deshidratación es peligrosa y más aún en ancianos y bebés menores de 1 año. Los signos de la deshidratación son: orina oscura y escasa, bajada brusca de la tensión arterial, taquicardias, cansancio, desorientación, sequedad en la boca…

En ocasiones, el intestino grueso se irrita tanto al perder su capa protectora de bacterias que llega a inflamarse causando diarreas severas sanguinolentas o con mucosidad.